Planteamientos esenciales de la administracion
La genialidad de Herbert Simon puede
comprenderse mejor delimitando sus alcances. Mostrar las fronteras del propio
conocimiento es una de las raras características de la especie humana. Y
Herbert Simon consigue, hacerlo dentro de una tradición convencional que en su
momento rendía confianza a los atributos de la inteligencia organizacional. Ignorancia
con respecto a los límites de la racionalidad significó para Simon atender a
componentes no ordinales en las decisiones: el deseo, los instintos y las
pasiones.
La propiedad de los bosquejos que Simon introduce para la teoría de las
organizaciones dobla la página por fuera del ámbito de las expectativas
normales, porque no existe nada que pueda brindar garantías de que nuestras
elecciones futuras dependan de nuestras decisiones pasadas.
La tríada corporativa dominante: hábitos, jerarquías, prospectiva
empresarial, Simon se la juega con la rareza, los cambios inesperados y la
predictibilidad retrospectiva. ¿Negación o cambio? Ambas cosas no se contemplan en la
racionalidad instrumental.
Durante este período los valores epistémicos que figuraban para
capacitar a los administradores de empresas conformaban un dominio relativamente seguro. El gerente podía calcular costos y un nivel
de riesgo aproximado, consultando los
manuales en uso. Las herramientas teóricas parecían ofrecer, si no la plena
certeza, por lo menos un dato calculado. Lo que significaba altamente probable,
medible, cuantificable.
Herbert Simon puso esta epistemología patas arriba: las
herramientas diseñadas por la naturaleza de la racionalidad nos impiden medir
lo incierto y los resultados de aplicar la incertidumbre al ámbito
organizacional han tenido unos efectos ridículos.
La vigencia o actualidad de Simon en filosofía organizacional es
extraordinaria. Bajo condiciones de crisis financiera ¿qué piensa un corredor
de bolsa sobre el "riesgo" en la toma de decisiones? La posible es que nos ofrezca
magistralmente al menos una medida que evite los fallos de racionalidad. Una
medida que en cualquier caso no tendrá mayor valor epistémico que los consejos dados
por el astrólogo.
Herbert Simon supo apreciar este tipo de fenómenos al concebir los
límites de la racionalidad humana, en particular, los límites impuestos a la misma en el campo de las decisiones.
Simon concebía la teoría económica como administrador, ingeniero, arquitecto o estudioso de la
biología. La disciplina económica constituye para este autor un modo de
comprender los aspectos fundamentales del comportamiento y el conocimiento
humanos. Una psicología aplicada al dominio financiero o una teoría del
comportamiento racional limitado son terrenos relacionados con nuevos desafíos
que este autor emprende desde la década de los 60.
Simon es uno de los creadores de programas en inteligencia artificial con extensiones a
la teoría de las decisiones racionales y el comportamiento administrativo de
las empresas. Sus logros heurísticos en teoría de juegos y racionalidad
colectiva están siendo integrados a modelos aplicados de administración y finanzas, teoría del gasto público y programación argumentativa.
Con la evolución de las teorías sobre las
organizaciones y los cambios fundamentales en tecnologías de la información y
la necesidad de complementar estos cambios desde una concepción más amplia de
racionalidad colectiva con los efectos y el impacto de modelos de programación
en las empresas y la creación de sistemas de comunicación digital, la teoría
económica vuelve a encontrarse situada a medio camino entre la modelación matemática abstracta y el sentido común.
El diseño natural de nuestra racionalidad es limitado. Una premisa
básica de Simon consistió en demostrar el desconocimiento de la racionalidad
limitada en teoría de la administración. Que significaba demostrar lo que no
sabemos por naturaleza. La administración, como la economía, se vuelve
inoperante justamente en razón a lo contrario: creer saber más de lo
suficiente.
Autor: Herbert Simon 😊😉
Año:15/06/1916
Nacionalidad: Estados Unidos



